sábado, 8 de diciembre de 2012

Filtrando sangre: diálisis


¡Hola de nuevo! Hoy os hablaré de un tema muy serio para muchas personas: la diálisis o hemodiálisis. Hay muchas personas en el mundo que requieren de este procedimiento para sobrevivir, ya que realiza la función que sus riñones no pueden.

Como sabréis, la función principal del riñón es filtrar la sangre para liberarla de impurezas que son incompatibles con la vida en grandes concentraciones. ¿Y como se filtra la sangre? Pues se hace pasar por la máquina de diálisis, que la limpia, y luego se vuelve a introducir en el cuerpo.

El procedimiento no es rápido. Depende de las necesidades del paciente, pero la media son unas 4 horas y unas tres veces por semana. La sangre debe pasar unas cuantas veces por el filtro antes de estar totalmente libre de impurezas.
Evidentemente, no es necesario si uno de nuestros riñones sí que funciona bien, ya que podría abarcar las necesidades básicas, aunque con un solo riñón desciende algo la esperanza de vida de la persona.

Para poder “dializar” a alguien, se necesitan dos accesos vasculares, es decir, un tubito que saque la sangre para llevarla a la máquina y otro para devolverla al cuerpo.

Os preguntareis que sucede en la máquina. No es poner el filtro del café y ya está, son procesos un poco más elaborados. Sustancias como la urea o el potasio son muy dañinas para la salud, y son eliminadas por la máquina mediante difusión. Una membrana del dializador hace de filtro, pasando de su alta concentración en sangre a una baja concentración al otro lado de la barrera, lo que permite su intercambio.
También se elimina el exceso de líquido en sangre. El riñón progresivamente va perdiendo capacidad para excretar la orina, asique la máquina ha de desechar el líquido sobrante sin reducir elementos formes de la sangre, y esto lo hace mediante la ultrafiltración, producida mediante una presión osmótica artificial creada por la propia máquina.

Debido a esto último, la persona dializada pierde peso tras cada sesión de diálisis. Para saber cuanto peso (es decir, cuanto exceso de líquido) ha de perder el paciente en cada sesión, se establece un peso seco, que es el peso ideal que debe tener el paciente sin exceso de líquidos. Siempre se intenta que el peso del paciente tras la diálisis sea igual al peso seco.

Hasta aquí hoy, pasadlo bien y ¡no os olvidéis de comentar!


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